Nos enseñan qué es la felicidad, cómo vivir y qué necesitamos para ser plenos. Pero, ¿y si eso no encaja contigo? A veces, la mejor respuesta es parar, cuestionar y explorar nuevas formas de vivir. Un retiro puede ser esa pausa para reconectar, alejarte del ruido y descubrirte desde otro lugar.

Sí observamos bien, sin mucha crítica ni juicio pero si cómo, de algún modo, dando un paso atrás y haciendo una mirada antropológica, nos damos cuenta que en nuestra sociedad parece que los modelos, patrones, conceptos sobre qué es la felicidad, cómo pasarlo bien, el tipo de ocio, consumo…, no siempre o tal vez poco, tiene que ver con cómo me siento yo.
Esto merece una reflexión individual. Y muchas veces nos preguntamos:
Y un montón de preguntas que nos podemos hacer.
A veces, en medio de esta búsqueda, descubrimos que lo esencial no está fuera, sino en la capacidad de conectar con nuestra esencia.
En este camino hay algo claro; la vida es maravillosa y desafiante. Sin embargo, con tanto estímulo que nos saca de nuestro interior, nos perdemos en creencias que no nos hacen bien. Descubrimos, en muchos momentos que menos es más. Que necesitas otra manera.
Llega un momento, tarde o temprano, dónde nos encontramos con uno mismo, con una misma y nos decimos:
Y es que todo empieza por permitirnos sentir, porque ahí es donde ocurre la transformación. Es un proceso que va más allá de las emociones y se abre a la percepción pura de la vida. Justo ahí es donde entra la magia del sentir, esa capacidad innata que nos permite abrirnos a la vida con plenitud.

Para conocerte más y mejor, es interesante retirarse de las rutinas, del «ruido» habitual, darte espacio, tiempo, descanso, juntarte con otras personas que como tú, se plantean que otras maneras son posibles.
Un encuentro, como puede ser un retiro festival, en el que explorarte, jugar, aprender técnicas, descubrir, aprender, del abanico de colores en forma de propuestas de desarrollo personal, creativo y artístico, puede darte muchas herramientas para descubrirte desde otro lugar.
Explorar y crecer es clave, sobre todo en la juventud, cuando el contacto, el juego y la expresión ayudan a descubrirse. A nuestros jóvenes, más que nunca, les urge recuperar estos espacios de encuentro.
Este es nuestro propósito. Un grupo de facilitadores, cada uno/a desde su técnica y camino, compartimos herramientas, juegos, bailes, escuchas, reflexiones, prácticas, desde un espacio de apertura y compromiso con la VIDA, a favor de la vida.
La transformación lleva su tiempo y ocurre en ciclos, como en la naturaleza. Crecer, evolucionar, expandirse… Todo tiene su ritmo y su belleza, como en el arte de florecer, esa metáfora de vivir en armonía con uno mismo.
¿Te vienes a compartir y crecer en unión?
Pues piénsalo rápido y apúntate a uno de nuestros retiros en plena naturaleza ➜