Meditar no es cerrar los ojos y escapar del mundo. Es todo lo contrario. Es abrirlos, hacia dentro. Sentarse en silencio con una misma no siempre es cómodo, pero ahí empieza el verdadero viaje.
¿Qué es meditar, entonces, si no es poner la mente en blanco ni buscar relajación? Quizás sea hora de volver a preguntárnoslo.
Ponerse a meditar no es ir a un spa.
El verdadero fin de la meditación no es relajarse ni tener sensaciones agradables y tampoco es poner la mente en blanco. El objetivo de la meditación es la transformación interior.
La meditación es un excelente recurso para dejar de ser un problema para una misma. A través de ella nos relacionamos de una forma diferente y más sana con lo que aparece en nuestra mente.
Es un proceso, en el cual vamos, gradualmente, aprendiendo a observar la mente desde un espacio más neutral. Empezamos creando las condiciones físicas y mentales para ir observando, comprendiendo y conociendo la propia mente.
Aprender a ser, estar con tu mente.

La meditación es una actitud.
En realidad, la meditación es más una actitud que una actividad. Pero necesitamos ejercitarnos en quietud, en silencio, con una clara intención de observarnos, para de esta manera conocernos mejor.
Conseguirse a una misma es el gran, bonito y desafiante trabajo de crecimiento y maduración.
Cuando nos ponemos a meditar lo que buscamos, inicialmente, es crear un estado en una misma que sea un continuo de conciencia equilibrada y desapegada. Desapegada de pensamientos, emociones, sensaciones…
¡No rechazamos nada!
Simplemente observamos lo que va apareciendo en nuestro interior como meras espectadoras.
Ejercitarse en la meditación es abrirnos a una dimensión interna que no está sujeta a ideas preconcebidas, influencias biográficas, patrones familiares, sociales etc.
¡Y eso no es nada fácil!
Es un gran desafio sentarse en silencio con una misma.
La técnica o el método que utilicemos en la meditación no es lo más importante, solo son medios. El objetivo es estar presente. Estar presente con lo que hay ahora.
En este sentido el cuerpo es importantísimo. El cuerpo siempre está aquí y ahora. La mente no, ya lo sabemos. Ella puede estar en muchos lugares y momentos. Pocas veces está aquí.
Hay que llegar al estado meditativo as través del cuerpo. Llegar a la mente a través de la mente es muy complejo. Me tengo que situar en el cuerpo cuando me pienso. Utilizamos el cuerpo para poder tener atención.
Lo difícil no es meditar, sino querer meditar.
La meditación es un gran trabajo con la atención. Por eso no es ir al spa. Meditar puede ser un gran desafió y requiere de constancia, paciencia y una gran amabilidad hacia una misma.
Actualmente vivimos corriendo de un lugar a otro, haciendo un montón de actividades sin prestar atención. En multitarea la mayor parte del tiempo. Rompemos cosas, tenemos despistes, accidentes.
Nos descubrimos continuamente hablando solas pensando en el futuro o en el pasado. Llegamos agotadas el final del día de tanta actividad física y mental.
Nos pasamos el día enjuiciando, valorando buena o mala toda experiencia y después rechazando todo aquellos que no nos gusta y deseando más y más de lo que sí nos gusta.
El presente se nos va.
Pensamos la vida más que la vivimos.

Por eso es importante detenerse y pasar un momento de intimidad con una misma para descubrir que hay en mí.
Me voy a encontrar con pensamientos, sensaciones y emociones que, a veces, no me van a gustar.
Pero con perseverancia al ir observando mi mente, mi cuerpo aquietado, mi respiración, entendiendo que mi mente no se va a quedar en blanco, que no debo suprimir nada de lo que aparece, que no hay que apartarse del dolor ni el malestar, que no es una técnica de relajación… desde ahí puedo empezar, pacientemente, a sentarme a meditar. .
La actitud correcta es no tener expectativas de logro. Queremos observar la realidad de mi mente para ir relacionándonos de una manera más sana y diferente con lo que aparece en ella. No deberíamos excedernos de tiempo ni forzar, teniendo una actitud amable y comprensiva.
Esos tiempos que nos vamos a dar en meditación nos van a ayudar a cultivar grandes herramientas para la vida. Vamos a cultivar un espacio, una distancia entre la emoción y el pensamiento y el que observa.
Trabajaremos con la atención y la concentración. Aspectos muy útiles a cultivar en la vida. La neurociencia ya ha demostrado que una mente divagante no es una mente feliz.
Meditando mejoramos nuestra conciencia corporal y una mayor introspección metacognitiva. Y poco a poco vamos adquiriendo un mayor control emocional.
¡Meditar es una gran aventura!
Una aventura realmente apasionante de autoexploración y descubrimiento. Sin silencio no queda espacio para ti. Pero una vez más te cuento que meditar no es ir al spa de relax y de vacaciones.
¡Requiere de valentía!
Sé valiente.

Texto escrito por Mireia Masdeu
Explorando, aprendiendo y disfrutando de la aventura que es vivir y compartir con los demás seres y el planeta tierra.