“Semillas de amor para un mundo mejor”. Queremos un mundo fraternal, inteligente, abierto. Un mundo donde la paz, la cooperación y la armonía estén entre los seres vivos. Una sociedad humana implicada y conectada con la Vida.
Dentro de este camino de evolución, Estivalia se sostiene sobre un proyecto con alma, que crece con cada encuentro, con cada historia compartida y con cada persona que se suma a esta comunidad.

Creamos o propiciamos:
Esta labor no sería posible sin el equipo que sostiene este proceso, quienes facilitan que esta visión se materialice en cada encuentro.
Crear un contexto que facilite el camino interior y el encuentro consigo mismo, la conexión con los demás, la naturaleza y el misterio de la Vida; que facilite el despertar de nuestra consciencia, al restaurar, ejercitar y refinar nuestra sensibilidad en los aspectos más sutiles del ser humano, abrir nuestra disponibilidad y conexión a todas las dimensiones del presente.
El propósito no es solo individual, sino también colectivo, formando parte de un camino que recorremos juntos, en el que cada paso fortalece nuestra conexión con la Vida.
El desarrollo personal y creativo (herramientas educativas, artísticas, espirituales). Las culturas regenerativas (sostener y regenerar lo vivo, volver a la tierra).
¿La línea espiritual de Estivalia?
Estivalia es un compartir de caminos. Se comparten más experiencias que creencias. No hay gurúes ni iglesias, y no se promueve ningún camino espiritual más que otro.
Hay tan solamente personas que comparten su propio camino a otras personas. Lejos de un sincretismo incoloro y pobre en convicciones, unos facilitadores, posicionados en su camino, comparten las herramientas que practican, apoyando a otros en su camino.
En nuestra visión la no-dualidad está presente aquí y ahora, y la dualidad está incluida en la no-dualidad, siendo un aspecto de ella. En esta perspectiva acogemos y respetamos las visiones y creencias ideológicas en función de su capacidad a llevar esta visión orgánica.
Es la de un mundo donde todo está interconectado, donde el ser humano forma parte de un tejido relacional con otros seres vivos (visión holística).
Queremos un mundo donde los seres humanos desarrollen entre ellos una cultura unitiva, esto es, compartiendo una vida donde toda la Vida está favorecida, respetada, amada…, una cultura que se basa en lo que hace crecer a la persona, una cultura que integra los intereses personales y los trasciende en una danza colectiva marcada por la Vida y su misterio, a la escucha de todos los seres vivos en coevolución.

Estivalia está pensada como una organización sin ánimo de lucro (OSAL), sin objeto comercial y con fines espirituales. Una organización que realiza un sueño y crea una comunidad.
Facilitadores y participantes se dan la mano para compartir un camino de crecimiento. Nuestros participantes acuden a Estivalia para ser apoyados estimulados en su camino de crecimiento. Cuanto más estables y entregados a nuestro propio camino, más profundo será el trabajo para ellos.
Es asimismo un camino personal de vida para cada facilitador: vivir en mí lo que creo que es bueno en Estivalia es la mejor manera de que crezca el proyecto. Viceversa funciona también.
Pero un punto de unión es importante para que la experiencia Estivalia sea nutritiva y profunda, para que Estivalia no sea un mercado ni una feria ni un festival sino una escuela de vida.
Una escuela de vida donde la naturaleza, el cuerpo, la relación y el trabajo interior son los fundamentos. El punto de unión es propiamente nuestro tejer en común, una labor de equipo.
La cáscara de Estivalia, llena y vacía a la vez - La constelación de Estivalia (“En espiral hacia el centro…”) El árbol de la vida, como vínculo con la Vida, la Humanidad, la interconexión sistémica.
Como fruto de esta labor, como meta, como ofrenda también, caminaremos hacia esta experiencia compartida de vivir en el Espíritu, una vida en paz, gozo y amor, una cultura de consciencia despierta que representa un florecimiento para una sociedad humana.
Creamos un lugar para el alma, donde el alma toma el protagonismo, un lugar de relación fraternal, un lugar de paz y escucha, un lugar donde se cultiva la presencia del Espíritu.
© Estivalia 2024